Violencia en el Triángulo Norte sigue desplazando las familias

 

El afincamiento del crimen organizado y la pobreza persistente aparecen como las principales causas que empujan a los centroamericanos a emigrar de sus países, según un informe llamado “Señales de una Crisis (2018)” presentado por organizaciones centroamericanas.

 

Indica que la migración masiva es un fenómeno que se mantiene en alto con el desplazamiento de personas rumbo a los Estados Unidos por elevados índices de violencia y bajos niveles de desarrollo en los países del Triángulo Norte de Centroamérica; El Salvador, Honduras y Guatemala.

 

Los hallazgos del estudio, demuestran que las amenazas constituyeron la razón principal, por la cual los centroamericanos migran de sus tierras en el 49 por ciento de las víctimas registradas, seguido por causas como la extorsión, el narcotráfico y el acoso de adolescentes y jóvenes.

 

El año pasado el 58.6 por ciento de las víctimas se vieron forzadas abandonar sus hogares por amenazas y el 20 por ciento fueron víctimas del reclutamiento forzado por grupos delictivos y el 14.4 migraron por el homicidio de un familiar, mientras que el 12.6 por ciento se movilizaron por temor a la violencia.

 

Segmentos vulnerables

 

En el estudio detallan que los grupos vulnerables ante los incidentes de violencia son la comunidad LGTBI, los adolescentes, los niños y niñas víctimas del reclutamiento forzoso y de amenazas de abusos sexuales.

 

Las maras y pandillas junto al crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción estatal y privada forman parte de la presión que reportan los estudios sobre emigración.

 

A la lista de personas mayormente vulnerables o bajo amenaza, se suman las mujeres y madres solteras, defensores de derechos humanos, ambientalistas y trabajadores del sector transportistas.

 

Entre los países del Triángulo Norte, Honduras hasta ahora es el único país que reconoce de forma oficial el desplazamiento interno generado por violencia y ha creado una institucionalidad alrededor de la temática.

 

Sin embargo, no hay aún cumplimiento de casos concretos en atención de víctimas. La experta en temas migratorios y desplazamientos forzados, Sally Valladares, destacó que, durante la caravana en abril del 2018 se realizó una investigación mediante encuestas, donde se reflejó que la mayoría de hondureños

 

que abandonaban el país, era para escapar de hechos violentos, el resto de catrachos se marchó a Estados Unidos en busca del “sueño americano”, por situaciones económicas, desempleo o pobreza extrema.

 

“Al hacer una entrevista en mayor profundidad con las víctimas, hacían un vínculo bastante cercano con la conexión que tienen los hechos de violencia con las razones económicas, personas que tuvieron que cerrar sus negocios por el incremento de la extorsión o gente que se les ha forzado a abandonar sus hogares”, detalló, Valladares.

 

La representante de la organización regional Cristosal, Celia Medrano, manifestó que, “consideramos que desde el Ejecutivo deben de tomarse acciones concretas para la atención directa a las personas desplazadas por violencia porque la atención está recayendo en organismos que no tienen ese mandato institucional”.

 

En el informe concluyen que los países deben retomar los detonantes del desplazamiento forzado interno por violencia generalizada, para trabajar en la prevención temprana del fenómeno, la atención y protección integral de la población vulnerable, y diseñar políticas y programas específicos como parte de las responsabilidades de los estados. (KSA)

 

Datos

 

El informe Señales de una Crisis. Desplazamiento Forzado Interno por Violencia en El Salvador, Guatemala y Honduras, 2018, fue desarrollado por las organizaciones; Plan Internacional, El Salvador, la Fundación Educación y Cooperación, El Salvador (Educo), Casa Alianza, Honduras; Pastoral de Movilidad Humana de Honduras; la Asociación Pop No’j de Guatemala, y la organización centroamericana Cristosal.

 

Tomado de: La Tribuna.