Cuando la realidad te golpea a la cara.

por Karla Rodríguez.

 

El presidente Nayib Bukele, después de mucha presión por parte de la población misma y de los poderes judicial y legislativo, decidió el sábado 13 de junio abrir nuevamente la economía del país a través de fases[1].

 

La desescalada de las medidas de cuarentena en el país, implica que ya no tenemos restricciones de movilidad por número de documento de identidad, y que algunos empezarán a presentarse a sus lugares de trabajo. Ha empezado el regreso a la “nueva realidad”, una dominada por el temor al virus y la mordida del hambre.

 

Algunos todavía tenemos el privilegio de seguir en nuestras casas trabajando, y esto nos permite seguir eludiendo -de alguna manera- esa nueva realidad que nos espera afuera. O eso pensamos.

 

Desde antes que Amanda[2] viniera con sus lluvias torrenciales y que su hijo Cristóbal[3] siguiera mojando lo que su madre ya había empapado, se empezaron a ver banderas blancas en las zonas más pobres del país[4]. Es decir, en aquellas áreas donde residen los que siempre son más castigados: las personas en situación de pobreza. La cuarentena, medida necesaria para que nuestro frágil sistema de salud no colapsara[5], hizo que se viniera abajo la endeble economía de buena parte de la población quienes trabajan en el sector informal y que su ingreso depende de las ventas o trabajos que logra hacer cada día[6].

 

Y este azote se volvió más fuerte con el paso de Amanda y Cristóbal, ya que las personas no solo enfrentaron el hambre por la pandemia, sino también la destrucción de sus posesiones y, en algunos casos, de sus viviendas por las lluvias[7]. La naturaleza nos probó, una vez más, que El Salvador sigue siendo vulnerable a sus embates.

 

Todo este panorama ha hecho que las banderas blancas -que en algún momento fueron catalogadas como estratagema de la oposición[8]– se multiplicaran, pero que también las personas se acerquen a las casas a pedir ayuda ya sea en forma de dinero o comida.

 

He tenido tres encuentros con esta realidad. La primera fue en abril, cuando una señora pasó solicitando ayuda económica por mi casa. La recuerdo muy bien, pequeña de estatura, delgada, de mediana edad. Me dijo desde el principio que tenía hambre, que no había podido comprar siquiera una tortilla y que si le podía regalar “aunque sea diez centavos”, también me pidió que le rellenara su botella de agua que había acabado por el cansancio de tanto caminar. La segunda vez fue justo después de Amanda y antes de Cristóbal, estaba haciendo una cola para entrar a una agencia bancaria cuando una anciana y un niño -que nos presentó como su nieto- se acercaron a contarnos que su “champita” se había inundado y se habían quedado sin comida ya que todas sus pertenencias se habían mojado. Justo enfrente de la agencia, cruzando la calle, estaba otro grupo de personas hondeando camisas blancas como banderas.

 

Pero la tercera es la que más me ha impresionado. Hoy tocaron a mi puerta, y cuando pregunté quién era, una voz de hombre me contestó disculpándose por haber entrado a mi “propiedad”, pero que podía salir a ver que todo estaba en orden y que no faltaba nada. Abrí la puerta y me encontré con un hombre joven, delgado, con un pantalón dos veces más grande para su talle y con una mascarilla de tela. Lo primero que me dijo, al tenerme enfrente, fue su profesión: se presentó ante mí como jardinero, oficio que no ha podido ejercer desde que empezó el período de cuarentena; que él no quería pedirme dinero, sino que le diera trabajo en mi jardín para poder ganarse honradamente el “pisto” que yo quisiera darle; que le urgía tener dinero porque ya no tenía ni para comida; que la semana pasada lo sacaron del cuarto que alquiló por siete años porque ya no pudo pagarlo; que “el virus” no le dejaba trabajar y con las lluvias había sido peor su situación. Luego se excusó por su apariencia, me contó que el pantalón se lo habían regalado este mismo día porque andaba demasiado sucio; me pidió perdón si me asustaba su apariencia, pero que no era ladrón y si mantenía distancia hacia mí era para evitar el contagio del virus. Volvió a pedirme trabajo viendo hacia la hojarasca en mi jardín, y luego clavando sus ojos en los míos.

 

Me dolió su mirada, que era una mezcla de desesperanza combinada con vergüenza por andar pidiendo, algo que -él me aclaró- jamás había hecho. Me dolió que, mientras en el país no se puede llegar a un acuerdo sobre como seguir manejando esta pandemia[9], los que terminan siendo víctimas son los mismos de siempre. Y me dolió también no poder devolverle su dignidad de ganar dinero con su trabajo, porque no tenía dinero en efectivo en ese momento. Así como él fue sincero conmigo, yo fui sincera con él: le dije que no podía darle trabajo, porque no podía pagarle, pero que podía compartir con él mis víveres, que si él estaba de acuerdo le podía dar alimentos. Y así fue como elaboré una bolsa con comestibles no perecederos y dos libras de frijoles, y se la entregué.

 

Yo estoy todavía en una cuarentena personal, trato de no salir a la calle sino es por emergencias médicas, no he perdido mi trabajo, mi salario ha sido pagado de manera puntual y puedo laborar desde casa. Pero esto no impide que esté al tanto de otras realidades más duras, porque esta viene y me golpea en la cara en la puerta misma de mi casa.

Karla Rodríguez, Investigadora de Monitoreo de Cristosal.

Fuentes:

[1] “Gobierno de El Salvador reabre economía repitiendo vicios de ilegalidad” https://gatoencerrado.news/2020/06/16/gobierno-de-el-salvador-reabre-economia-repitiendo-vicios-de-ilegalidad/

[2] “15 muertos, 7 desaparecidos, derrumbes y sistemas de agua potable dañados por tormenta Amanda en El Salvador” https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/15-muertos-7-desaparecidos-derrumbes-y-sistemas-de-agua-potable-danados-por-tormenta-Amanda-en-El-Salvador-20200601-0032.html

[3] “Tormenta Cristóbal mantiene lluvias sobre El Salvador” https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/Tormenta-Cristobal-mantiene-lluvias-sobre-El-Salvador-20200603-0116.html

[4] “Con banderas blancas, salvadoreños piden ayuda en pandemia” https://apnews.com/f96b059142455133b538018247f810ea

[5] “El Salvador decreta cuarentena domiciliar” https://www.dw.com/es/el-salvador-decreta-cuarentena-domiciliar-obligatoria-por-un-mes/a-52876084

[6] “Un pie en el desempleo y el otro en el hambre” https://7s.laprensagrafica.com/un-pie-en-el-desempleo-y-el-otro-en-el-hambre/

[7] “Tormenta Tropical Amanda deja destrucción y desconsuelo a su paso por El Salvador” https://www.unicef.org/elsalvador/comunicados-prensa/tormenta-tropical-amanda-deja-destrucci%C3%B3n-y-desconsuelo-su-paso-por-el-salvador

[8] Vicepresidente Ulloa pone en duda pedidos de ayuda con banderas blancas” https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/Vicepresidente-Ulloa-pone-en-duda-pedidos-de-ayuda-con-banderas-blancas–20200608-0063.html

[9] “El Salvador: Bukele, sus roces con la Asamblea y una pandemia que consume la economía” https://www.france24.com/es/20200612-congreso-salvador-supera-veto-bukele-emergencia